La Pastilla del “Pórtate Bien”

Pastilla

La profesora del colegio de mi hijo me pidió una evaluación después de muchas anotaciones en el cuaderno de tarea sobre su comportamiento en el colegio: “Conversa con sus amigos en la clase y se distrae, se mueve mucho, no presta atención, juega a la hora de la fila”.

Entonces lo llevé donde un famoso neurólogo local y, después de una “responsable, Exhaustiva y larga observación de cinco a diez minutos como máximo, fue diagnosticado con TDAH.

Parece que estas siglas del TDAH (déficit de atención e hiperactividad) fuera un virus que va en aumento en la sociedad y, en un significativo porcentaje, se debe mucho a factores sociológicos o a un mal diagnóstico.

Para curar este “virus” se usa con mucha frecuencia la “pastilla del pórtate bien” y, según el grado de avance de este “virus”, se debe ingerir un cuarto, media o una pastilla tres veces al día. Las conductas que se caracterizan por inquietud e impulsividad (hiperquinesia), en el caso de mi hijo, era una manera de expresar lo mal que se sentía por una realidad que no comprendía y lo lastimaba. No tenía palabras para expresarse. El no estaba enfermo para curar su miedo y pena por haber perdido a su papá, que había fallecido con una pastilla. El gran porcentaje de que se incremente este supuesto trastorno es porque nos estamos convirtiendo en una sociedad práctica en este tema dentro y fuera de la escuela. El trastorno de TDAH con que se etiqueta a mucho niños es el resultado del fracaso del adulto por el poco tiempo que nos tomamos para observarlo, entenderlo, acompañarlo, disfrutarlo… y luego, podríamos preguntarnos si es que estamos realmente con ellos: ¿Por qué tiene esa actitud?

¿Cuánto influye en un diagnóstico un adulto cercano? La hiperactividad que manifiesta el niño es el efecto del verdadero problema.

 

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