Mi Experiencia con ASIRI

Janice 4

En el año 2014 fui invitada a participar de unas capacitaciones sobre la pedagogía ASIRI. Me animé a asistir movida por el deseo de explorar diferentes e innovadoras formas de educar ya que estaba acostumbrada por más de 20 años a trabajar con niños de la misma manera. Poco a poco me fui involucrando con una metodología que me parece fascinante, aproximar a los niños con el conocimiento partiendo del SENTIR, HACER y PENSAR es para mí ahora la más adecuada dinámica de trabajo. Tener la suerte de conocer a Ivette y a su equipo de gente, es una oportunidad maravillosa. Son personas que creen en el cambio y basan su trabajo en el respeto por el niño, sus necesidades e intereses. Es un trabajo serio que demanda mucha observación e interacción. Es un sistema que acoge y valora las individualidades de todos los niños inclusive a aquéllos  que quizás no encajen en una escuela tradicional, pero con el método ASIRI descubrimos  que todos tienen mucho que aportar y enseñarnos.

Durante los meses de formación teórica y práctica, trataba de aplicar en mi centro de trabajo todo lo que iba aprendiendo en la capacitación, así fue que mis niños me pedían hacer ejercicios de Brain Gym, respiración y Yoga al iniciar la jornada diaria, me esforzaba por crear historias originales, hacer rituales y de incluir actividades de movimiento en mis horas de clase, sin dejar de mencionar los mandalas que ayudaron a mis estudiantes a iniciar las actividades con mejor disposición, más  calmados y concentrados. Los resultados eran evidentes: niños y niñas más felices, involucrados totalmente, aportando ideas sin miedo, enseñándose y aprendiendo unos de otros y trabajando en comunidad. Una clase activa donde yo pasé a ser una observadora, guía y acompañante.

El año pasado (2015) tuve la suerte de trabajar en un nuevo colegio donde podía aplicar esta metodología y usar los manuales de ASIRI. En Villa Per SE debía trabajar utilizando los oficios que se proponían para cada proyecto y tener presente siempre el orden de SENTIR, HACER y PENSAR. Si bien al inicio fue difícil organizarme y necesité romper mis esquemas, explorar y experimentar actividades que antes no realizaba o evadía, poco a poco me fui sintiendo más cómoda y feliz con los resultados que iba obteniendo. Por ejemplo, planear una semana donde el tema eran las mascotas y ASIRI proponía el oficio de Astrónomo y Carpintero fue todo un reto. Investigando con mis chicos descubrimos juntos que había muchas constelaciones de animales; luego planeamos una visita al Planetario y así el proyecto fue tomando forma. Finalmente en carpintería hicieron constelaciones de su animal favorito con clavos y martillos sobre una madera que luego unieron con lanas. Aprendieron también el cuidado de las mascotas y las diferencias entre los animales domésticos y salvajes. También aprendieron a hacer posturas de yoga basadas en animales. Eso es ASIRI para mí, un universo por descubrir solo con un poco de entusiasmo y ganas de trabajar de manera diferente, confiando más en nuestros estudiantes.

Este año mi misión ya no está en hacerme cargo de un grupo de niños y niñas sino en acompañar a las maestras a trabajar en base a los proyectos que ASIRI propone. Es difícil romper esquemas y apostar por algo diferente, salir de nuestra zona cómoda para abrir nuevas puertas, pero es importante alentar a los maestros y maestras a trabajar siempre buscando el beneficio de sus estudiantes. El hecho de contar con el proceso de SENTIR, HACER Y PENSAR como marco teórico, le da al maestro una estructura que asegura al momento de planificar las actividades, un resultado de experiencia y aprendizaje activo y personalizado; así mismo, logra que un profesor nuevo se adapte fácilmente al sistema. Vemos finalmente niños y niñas que están aprendiendo a disfrutar del proceso de aprendizaje, en contacto con sus emociones, trabajando con placer y alegría y, por consiguiente, logrando un aprendizaje real que perdura en ellos toda la vida. Yo lo hice y debo decir que es una experiencia muy gratificante y posible.

Gracias Ivette! Gracias  ASIRI!

 

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