Educar en el valor de solidaridad

solidaridad

No hay nada como disfrutar del calor de las personas que tienen buen corazón. Personas que se preocupan por los demás y hacen todo lo posible para que se sientan bien.

¿Cómo enseñar a nuestros niños a ser solidarios?

Podemos proponer a nuestros hijos que piensen en otros niños de su edad con más necesidades que él o ella. ¿Qué podrían darle? Ayudarlos a buscar entre su ropa y juguetes, envolverlos en papel de regalo con una etiqueta que diga el sexo y edad.

Es momento apropiado para enseñarles a discernir entre lo que desean y lo que realmente necesitan. Sin dejar de reflexionar nosotros mismos: ¿es lógico comprar todo lo que nos piden los niños?, ¿responde a nuestros valores?, ¿realmente podemos colmar de caprichos a los hijos?

Habría que hablarles del significado de ser buen compañero, buen amigo, buena persona. Y de los derechos de los demás, de la dignidad de las personas, de la igualdad, de la paz, del amor al prójimo.

Es momento de dar protagonismo a conceptos como ceder, esperar, cuidar, repartir, ponerse en el lugar del otro, ser cómplice, ser amable, ser educado. Es una buena época para entrenar en la resistencia al cumplimiento de la voluntad individual, en la resistencia a la frustración. Para ello es preciso adoptar un estilo educativo basado en la comunicación fluida, el diálogo, la responsabilidad. Y tener presente lo que es justo o no, lo que es accesorio o necesario, tratando de sacar al niño de su egoísmo y de hacerle ver que, como miembro de una sociedad, de una familia, de un colegio, tiene derechos y deberes.

Educar en el valor de la solidaridad se trata, en definitiva, de un modelo educativo alejado del modelo autoritario en el que los padres imponen sus criterios sin tener en cuenta las necesidades del niño, de modo que éste no elabora criterios sino que asume y aprende a tomar decisiones.[1]

[1] Fuente: www.conmishijos.com

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